Fuente de la foto: https://twitter.com/leloveluck/status/766000191476469760
 Fotógrafo: Mahmud Raslan
Omran, de cinco años, tuvo la mala suerte de nacer en Aleppo. Si hubiera nacido en Madrid, estaría pensando en jugar, en lo poco que le gustan las espinacas y que quiere ir a la piscina porque hace mucho calor. Pero nació en Aleppo y piensa en señores con armas, en explosiones en la calle, que tiene hambre y no hay médicos suficientes. Seguro que juega con los amigos, porque es un niño, pero no serán los mismos juegos que si hubiera nacido en otro lugar. 

Ha tenido la mala suerte de nacer en el lugar donde se lucha por dos futuros distintos, donde los Sirios pelean contra un ejército invasor, donde las potencias juegan a crear zonas de influencia y donde olvidamos que ellos, los niños, no tienen culpa ni entienden todo lo que ocurre a su alrededor.

Ha tenido mala suerte porque los políticos europeos no leyeron correctamente la “primavera árabe” simplificando entre buenos y malos cuando casi todo es gris. Mala suerte de la existencia de intereses locales más fuertes que la solidaridad, que se permita incumplir el derecho comunitario y que se politice el miedo. 

Pero, quizás, ha tenido suerte de no escapar de Alepo para morir en el Mediterráneo o de llegar a Europa y acabar en un campo de refugiados en Turquía, de hacer un viaje a pie de centenas de kilómetros o de ser secuestrado por las mafias y separado de su familia. 

Omran ha tenido suerte porque la bomba explotó lejos, porque alguien le llevó hasta la ambulancia y el hospital no había sido bombardeado matando al médico que le curó. Suerte de que las ONG’s estén en el terreno intentando reducir su “mala suerte“.
No sé que fue de su familia, quizás tuviera suerte y siguen vivos. O quizás tuvo mala suerte y se ha quedado solo. 
Algunos creen que su presente ha sido gracias a su esfuerzo, que el éxito es un atributo individual y cada uno es dueño de su futuro. Pero la suerte también importa. Y Omran lo sabe en primera persona.

6 comentarios en “La mala suerte de nacer en Aleppo

  1. La verdad que es mala suerte que haya guerras tan cercanas y lejanas. Es mala suerte que no las puedan parar los Europeos. No creo que nadie pueda parar , esa guerra y ese negocio para muchos, a costa de los más indefensos. Un abrazo

  2. Todo depende de perspectivas, no te negare que creo que tubo suerte, o pensando en algo mas religioso: que su ángel de la guarda es un ser maravilloso.
    Hay ciertos conflictos que por mala suerte sabemos nunca acabaran, y por buena suerte acaban, será porque alguien pudo controlar la zona que para mala suerte aprovechara la misma para su mal uso. Así hasta que todo sea completamente gris.

    Una abrazo Pedro 😀

  3. Gracias Luis por el comentario. Creo que hay que ver las guerras como lo que son, situaciones donde mueren personas inocentes y sin ser culpables. En Europa de vanaliza demasiado la guerra.

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